De repente miras la galería de tu teléfono y descubres que no hay ni una foto tuya sola, en todas sales acompañada. Incluso, en la mayoría de las fotos ni siquiera apareces, eres esa mamarazzi que captura cada momento especial aunque el celular cada vez te pide más espacio.
Luego de tener hijos viene esa lucha interna contigo misma, esa batalla contra la mujer que un día fuiste y la que ahora te saluda ojerosa desde el espejo. Te haces mil preguntas y no te da tiempo ni a pensar en las respuestas, porque un llanto constante te obliga a vivir en un constante maratón.
Algo tan simple como ir al baño se vuelve una misión casi imposible. Dependes de otros para poder realizar las tareas más básicas, y tus brazos, que ya no te pertenecen y siempre están ocupados con un bebé, se sienten más cansados que nunca.
Mantener tu “yo”, proteger tu esencia, mientras te reconstruyes cada día es una tarea difícil. Tienes que descartar, separar, dejar atrás, todo lo que ya no aporta a tu nueva vida, mientras te aferras a esos destellos que te identifican y descubres nuevas capacidades y pasiones.
Siempre es válido remarcar que la maternidad no debe eclipsar nuestra individualidad. Es fundamental reconocer que seguimos siendo mujeres con historias, sueños y aptitudes únicas. Hacer una pausa para reflexionar sobre nuestras cualidades y lo que nos hace sentir vivas nos ayuda a mantener nuestra esencia intacta. Pero si hablamos con sinceridad, es muy difícil recordar aquello que éramos y somos después de ser madres, porque es inevitable el cambio que nos sacude y nos obliga a reinventarnos.
Sin embargo, al identificar esas fortalezas y aspiraciones, podemos nutrir la identidad personal a la par que criamos a nuestros hijos y construimos nuestra familia.
En este sentido, si se trata de mantener nuestra esencia, el autocuidado es un tema al que debemos volver cada vez que nos sentimos superadas por tanta demanda. Es fácil perderse en las tareas constantes de la maternidad, pero debemos recordar que cuidarnos a nosotras mismas es una inversión tanto para nosotras como para nuestras familias. Dedicar tiempo regularmente para actividades que nos llenen de energía, como hacer ejercicio, leer, pintar o simplemente relajarnos, nos ayuda a recargarnos y mantener el equilibrio entre ser madre y ser mujer.
Algunas opciones para mantener (reconstruir) nuestro espacio
Cuando nos convertimos en madres, todo nuestro tiempo es para ese pequeño bebé que depende de nosotras, y se nos hace muy difícil mantener un espacio para que la mujer debajo de la piel de mamá, también logre florecer junto a su identidad renovada.
A partir de mi experiencia, les comento algunas ideas que pueden ayudar a rescatar ese espacio personal tan necesario, siempre que se cuente con una red de apoyo que lo permita, porque sólo una mamá feliz, puede criar a un hijo también feliz.
Prioriza el autocuidado
Ser madre puede ser agotador y demandante, pero es esencial reservar tiempo para cuidarnos a nosotras mismas. Esto puede incluir actividades como hacer ejercicio, practicar meditación o simplemente tomar un tiempo para relajarse y descansar. Al cuidar de nuestro bienestar físico y emocional, podemos mantenernos conectadas con nuestra esencia y tener una mayor capacidad para cuidar a nuestros hijos.
Cultiva tus pasiones e intereses
Convertirse en madre no significa renunciar a nuestras pasiones e intereses personales. Identifica las actividades que te apasionan y busca formas de continuar practicándolas, ya sea a través de un hobby, un proyecto personal o incluso involucrarte en comunidades relacionadas. Al nutrir nuestras propias pasiones, nos mantenemos conectadas con nuestra identidad única más allá del rol de madre.
Establece límites y practica el empoderamiento
A medida que nos adentramos en la maternidad, a menudo nos enfrentamos a nuevas responsabilidades y expectativas. Es importante establecer límites saludables para proteger nuestro tiempo, energía y bienestar emocional. Aprende a decir «no» cuando sea necesario y busca el apoyo de tu pareja, familia y amigos para compartir las tareas y responsabilidades diarias. Al practicar el empoderamiento, mantenemos el equilibrio en nuestras vidas y afirmamos nuestra identidad como mujeres independientes.
Cultiva relaciones de apoyo
Busca y nutre relaciones sólidas y de apoyo con otras mujeres, ya sean amigas, familiares o grupos de madres. Compartir experiencias, consejos y desafíos con otras personas en situaciones similares puede ser invaluable. Estas relaciones te ayudarán a mantenerte conectada con tu esencia femenina y a obtener el apoyo emocional necesario para enfrentar los desafíos de la maternidad.
Encuentra tiempo para conectarte contigo misma
A medida que te conviertes en madre, es común sentirse absorbida por las necesidades de tus hijos y descuidar tus propias necesidades. Sin embargo, es fundamental encontrar momentos para conectarte contigo misma y reflexionar sobre tus propios deseos, sueños y metas. Esto puede hacerse a través de la meditación, la escritura, o cualquier otra actividad que te permita estar presente contigo misma. En mi caso, escribir me ha salvado muchas veces, es el refugio que me permite huir un rato del mundo y construir uno muy nuestro que cada día aterriza en Traviesilandia.

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Annie Delgado Neto
Es increíble la percepción de los estados de ánimo por parte de los niños. Aparentemente para nosotros «no se dan cuenta», pero….no es así. Y lo mejor que tienen es que dicen las cosas «sin pelos en la lengua», de ahí la frase «los niños no mienten» cuando de opinar se trata. Muy bonito artículo!
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Annie Delgado Neto
Qué bonito artículo! Después de ser madre, vendrán otras versiones de tí, y aunque eres tú….nunca serás la misma. Te lo aseguro!!
Y ni qué decir cuando se llega a «otra escala»…. la de abuela!! Más nunca te encuentras!!
Pablo Gustavo Díaz Reyes
Te puedo asegurar que con cada paso que das te vas volviendo más fuerte, más inteligente vas viendo la vida con diferentes matices que te van dando la sabiduría necesaria para afrontar los problemas eres una prodigio de la escritura así como ser madre me siento feliz por esos bebés que ya van creciendo y que ha cuidado con tanto amor, un beso grande los quiero mucho sigan así y verán que van ha salir a delante , ya lo están haciendo poco a poco un abrazo
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Alberto el Sala
Linda crónica… mamá!
Ketty
Excelente!!! es una lástima que no da opción de dar me encanta!!! bendiciones para todas las madres del mundo!!!