Algunas mañanas te levantas más cansada que cuando te acostaste, como si tu cuerpo y tu mente hubieran estado de fiesta toda la noche, pero sin haberse tomado la delicadeza de invitarte. La maternidad tiene el rasgo peculiar de hacer que la noche sea tan agitada que terminas preguntándote si en realidad has dormido o participaste sin enterarte en un concurso de insomnios acumulados.
Los malabares entre las horas de sueño interrumpidas, los despertares sorpresa y las demandas nocturnas pueden transformar un colchón en una barra libre de biberones, pañales y llantos. Parece que el cansancio es una obra maestra de la física: nunca disminuye, solo se transforma en diferentes formas de bostezos y dolores.
Intentas entrar al baño para poder cepillarte al menos los dientes, pero hasta algo tan simple parece imposible muchas veces. Te miras al espejo y la zombie ojerosa que te observa del otro lado no se parece en nada a esa joven muchacha que ingenuamente decía que no le gustaba dormir. La raíz llena de canas parece que se burla de ti. ¿En qué momento pasó todo tan deprisa? Recuerdas los días en los que, al despertar, la mayor preocupación era qué ropa ponerte para impresionar a tus amigos o cuál sería el plan del día. Ahora, la gran pregunta es si tendrás chance de hacer café antes del primer berrinche.
La vida adolescente idealizada contra la vida real de una madre: el glamour versus los malabares. Antes, las preocupaciones eran cuántas sonrisas podría coleccionar en una noche; ahora, cuántos biberones eres capaz de preparar en una sola madrugada.
Expectativas maternas vs. Realidad materna
Te levantas esperando la mañana perfecta de los comerciales: niños felices, desayuno tranquilo y risas matutinas. Lo que obtienes es una sala regada en menos de cinco minutos, niños corriendo mientras dejan migajas de galletas por todo el suelo como si fueran Hansel y Gretel, y el sonido de risas histéricas que pueden interpretarse como llanto porque muchas veces terminan precisamente en lágrimas que te ahogan.
La maternidad es como hacer planes en un campo de minas; esperas una cosa y obtienes algo completamente diferente. Esperar un día perfecto como madre es como esperar que llueva chocolate: suena increíble, pero no es muy realista.
Cuando aterrizas en la maternidad, inmediatamente ingresas en una competición de multitasking sin entrenamiento previo. En un momento estás intentando prepararte para el día y, al siguiente, te encuentras manejando una conversación telefónica mientras cambias un pañal y tratas de recordar dónde dejaste el café.
El arte de hacer malabares se convierte en una habilidad innata. Ser capaz de llevar a cabo múltiples tareas simultáneamente no es solo una opción, ¡es una necesidad!
Y te descubres improvisando una canción para recoger los juguetes, otra para cepillar los dientes y otra para dormir. En realidad, haces más canciones que Shakira, pero no facturas como ella, aunque buena falta que te hace.
Lo que antes parecía simple, ahora se torna una misión imposible. El simple acto de salir de casa se convierte en una tarea épica. Antes era solo coger las llaves, un bolso pequeño y salir a comerse el mundo. Ahora, sientes que el mundo te come mientras intentas convencer a los pequeños de que los zapatos son amigos y no enemigos.
Entre los gritos de «¡Me olvidé mi juguete!» y los intentos de convencer al Travieso de que sí, de hecho, necesita pantalones para salir, se siente como si hubiéramos ganado una medalla olímpica cada vez que finalmente cerramos la puerta detrás de nosotros.
En algún lugar entre los sueños adolescentes y la realidad abrumadora, me di cuenta de que la maternidad es como un programa de televisión: los guiones se escriben sobre la marcha, los giros inesperados son la norma y la audiencia de dos pequeños espectadores que constantemente te exigen nuevas ideas.
La maternidad es como una montaña rusa: a veces, te deja sin aliento y otras te hace gritar de emoción. Pero incluso en los días más caóticos, entre los zapatos perdidos y los juguetes olvidados, siempre encontramos una razón para sonreír.
Porque cada día es una lección, cada pequeña victoria es un triunfo y cada abrazo es un recordatorio de que este caos es lo más hermoso y real que he vivido. Y aunque ahora el tiempo sea un bien escaso, el amor que siento por estos pequeños terremotos que sacuden mi mundo es más cálido que cualquier taza de café recién hecho.

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Explora los diversos mundos de la maternidad
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Ketty
Excelente!!! es una lástima que no da opción de dar me encanta!!! bendiciones para todas las madres del mundo!!!
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Algunas mañanas te levantas más cansada que cuando te acostaste, como si tu cuerpo y tu mente hubieran estado de fiesta toda la noche,...
Horas extras para mamá: manual divertido para hacerle trampa al tiempo
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Ketty
Maravilloso tu manual y manito zurda !!!! bendiciones nuestro sol y mi escritora favorita !!!!7
Annie Delgado Neto
Muy bueno tu «manual»! 👏👏👏Tarjeta Dorada es poco por las «horas extras» jjjj……y las que faltan!! Pero esos Traviesos las merecen!! 💖💞💖 Los amo!! 😘😘😘😘
Yamilka
Esos momentos en la vida de los hijos son únicos e inigualables ese amor y dedicación que les dan los convertira en personas felices y seguras de si mismas
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¿Se imaginan si, al nacer nuestros hijos, en lugar de pañales y ropita de recién nacido, vinieran con un relojito de “horas extras” como...
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Osmara de Jesús
Cuanto diera por estar en esa fiesta, bailar y reír a carcajadas con la tropa activada ♥️
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Osmara de Jesús
Tienes arte para curar y siempre me has ayudado a sanar. Dany y emmita tienen la mejor mamá del mundo y yo la mejor hermana
Ketty
Esa foto me Fascina!!! Emma Watson!!! mi zurda ! mi sol radiante! la niña que siempre me alumbró y me dio vida junto a la luna de su hermano!! maravillosa esta publicación como todas las demás!! bendiciones!!!
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¡Atención! ¡Noticia de última hora! Sé que va en contra de las normas de la comunidad de mamás, pero es hora de revelar algunas...
Alberto el Sala
Linda crónica… mamá!
Ketty
Excelente!!! es una lástima que no da opción de dar me encanta!!! bendiciones para todas las madres del mundo!!!